GRANDES FELINOS EN BOYACA DESAPARECERAN

Aunque no se tiene un registro preciso del núme

ro de ejemplares de oso andino, puma o jaguar en el departamento, las autoridades ambientales saben que la ampliación de la frontera agrícola, la apertura de vías, el establecimiento de poblados y la caza

son la causa de que se presenten enfrentamientos entre estas especies y los humanos.

En febrero de 2016 el entonces Ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, informó sobre la muerte d

e un oso de anteojos en el páramo de Pisba, entre Socotá y Chita, y en algunos medios de comunicación se dijo que el miedo a que el plantígrado atacara a la comuni

dad o a sus ganados provocó que sus victimarios le tendieran una trampa y le dispararan. Su deceso, en esas condiciones, es considerado como un delito contra la fauna silvestre.

Situaciones como esta son las que pretende evitar Corpoboyacá a través del convenio que firmó con la Fundación Panthera, una organización sin ánimo de lucro que se dedica a la conservación de los grandes carnívoros en el mundo especialmente en el llamado Corredor Jaguar.

¿Qué es el Corredor Jaguar? Carlos Valderrama, coordinador de la Fundación Panthera en Colombia, explicó que se trata de un territorio biológico genético que va desde Estados Unidos hasta Argentina y en el que hace presencia el Jaguar.

 

“Nos dedicamos a la investigación y al entendimiento de estas poblaciones en los distintos sitios del territorio nacional y nos enfocamos en el trabajo con los

 

productores locales para fomentar su conservación por eso buscamos estrategias para minimizar las

 

pérdidas causadas por ataque de osos o felinos a vacas, ovejas, cabras y aves de corral y favorecer la convivencia entre los ganaderos y estos grandes carnívoros

 

.”, dijo Valderrama.

El experto sostuvo que todos los grandes carnívoros hacen presencia en la jurisdicción de Corpoboyacá. Los jaguares están principalmente en zonas p

 

or debajo de los 2.000 metros sobre el nivel del mar. El puma se encuentra en todo el territorio y el oso de anteojos prefiere las zonas de alta montaña.

En la primera fase del trabajo con Corpoboyacá se adelanta la capacitación a los funcionarios

 

responsables de las oficinas territoriales que deben atender las alertas de los campesinos sobre la proximidad de osos, pumas o jaguares, y la visita a los predios donde las mi

 

smas comunidades han reportado la acción de estos depredadores.

Valderrama agregó que la siguiente etapa consiste en trabajar con los productores q

 

ue hayan tenido encuentros con ejemplares de estas especies, o que sus ganados hayan sido devorados por los mismos, con el fin de que el

 

los implementen buenas prácticas agropecuari

as que les permitan aum

entar su eficiencia productiva y convivir con la presenciad de los grandes carnívoros.

“Esa convivencia es posible, es sencilla. En Colombia tenemos 30 fincas modelo y en ellas los productores han implementado las estrategias sugeridas con las cuales han dejado de tener pérdidas y ser más eficientes”, concluyó el experto.

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